Miércoles 22.05.2019 | 04:08 hs


22-04-2019 / Historias

Aquella dama del automovilismo

Incursionó en la denominada Copa de Damas y también en el TC 850. Claudia Viviana Godoy fue una de las primeras mujeres en desafiar el mundo tuerca, predominantemente ocupado por varones. Las anécdotas con Gabriel Werner y Carlos Reutemann.

Ezequiel Re

Una foto publicada en la red social facebook determinó que los recuerdos afloren. Claudia Viviana Godoy de buzo antiflama junto a colegas de la Copa de Damas, una categoría nacional que hizo ruido en los años 90. La paranaense participó de la misma, y si bien el tiempo pasa, los recuerdos quedan. La entrerriana además compitió entre los varones en el TC 850. Hoy alejada del ruido del automovilismo disfruta de las tribunas de una cancha de fútbol. Así se la puede ver en la cancha alentando a Patronato en Superliga. Pero hoy el tema es recordarla mediante sus palabras, que viajaron a aquellos tiempos.

-Hoy se habla mucho de la inclusión, pero en los 90 había una movida bárbara en el automovilismo, con la Copa de Damas.

-En realidad tiene que ver con la parte económica, que la parte inclusiva. El automovilismo es un deporte sumamente caro. Y si no hay plata no te subís a un auto de carrera. Es simple y sencillo. En estos momentos tiene que ver más con la parte que estamos atravesando todos los argentinos que es la económica que con la parte de inclusión. Igualmente es un ambiente difícil para la mujer. Es un ambiente muy machista, las peñas, los talleres, y por ahí las mujeres quedan un poco descolgadas en ese ámbito.

En mi época eran muy pocas las mujeres que iban a los talleres y se ponían aunque sea a cebarle mates al preparador del chasis o del motor. O ver cómo se trabaja para aprender. Simplemente se iba se alquilaba el auto, se subía y se corría. Yo me metí de lleno, quería aprender todo.

-¿Cómo arrancaste?

-Es para no creerlo. Mi papá tenía un negocio, en ese momento compraba los autos en Parque Automotores, de Kohan. Un día fuimos a la concesionaria y me comenta que venía a Paraná la Copa de Damas que había hecho su presentación cuando vino por última vez la Fórmula Uno. Y me preguntó si no me animaba. Y me animé. Lo conversé con una amiga que trabajaba conmigo en la Municipalidad de Paraná, Chabela Mariani. Yo era camarógrafo del intendente Humberto Varisco. Me dice que tenía un amigo que era Ricardo Grinóvero y me hace el contacto. Se asombró un poco, pero me llevó al autódromo y así empecé. Fue en 1995. Era complicado, pero me largué. En dos días junté el dinero y en junio de ese año corrí mi primera carrera.

Estuve hasta 2001. También alternaba en el TC 850 desde año 1997. Había comprado un auto de Yoyi Geminiani (La Paz).

-¿Tus mejores resultados?

-En la Copa Corsa estaba la mujer de Tito Bessone, Delfina Frers, Andrea Di Palma. Todas tenían trascendencia automovilística. Eran hijas de corredores, o venían del karting u otras categorías. Era la descolgada del grupo, pero empecé con el número 51 y terminé con el 5, con tres podios. Pero era una categoría difícil. Y en el TC 850 era más complicado porque una categoría era con tracción delantera y la otra con trasera. Y encima corríamos en autódromos de tierra.

-¿Era más difícil correr contra varones o mujeres?

-Eran dos cosas distintas y dos autos completamente distintos. A mí me gustaba más el TC 850 que era un auto de carrera, lo otro era monomarca y se podía jugar muy poco en cuanto a la destreza. Corría con pilotos de mucha experiencia como Rulo Giorgio, Schimpf, Carlos Bertonchini, Darío Pérez. Eran unos monstruos. Ganar carreras o tener la suerte de subir a un podio era un acontecimiento. Porque de la nada fui a correr autos.

-¿Luego que dejaste de correr no tuviste intenciones de seguir ligada de alguna manera?

-Tuve la idea, pero es muy difícil el ambiente del automovilismo. Acá sí entramos en el tema de la inclusión. Es como que teníamos mucho ímpetu en ese momento, de correr, de hacer muchas cosas. Incluso quería hacer cosas en el autódromo, me metí junto a un montón de gente, pero la verdad se me cerraron todas las puertas. Las cabezas jóvenes siempre hacen faltan…

-Igualmente quedaron historias.

-Muchas. Cuando se corrieron las dos horas de TC 850 en Paraná, participé en dos. En una participé con un chico de apellido Perlestein y tuvimos la suerte de ganarla. La segunda carrera no la pudimos correr. Íbamos a correr con Gabriel Werner, pero tuvo un accidente en el autódromo. Estaba probando el auto, hay un paso que va del estacionamiento que va de la parte de afuera a boxes. No había ningún cuidador, y se cruza un piloto (Alberto Galiano). Gabriel no lo vio y tumbó. Se salvó de casualidad, pero fue como una primera advertencia que él tenía que tomar en cuenta, porque sabemos lo que pasó después (falleció en un accidente en el autódromo de Alta Gracia). Es como que en ese momento, yo pensé que se había muerto, porque el auto daba tumbos y tumbos. El auto quedó destruido y no pudimos correr. Al otro año nos preparamos con Gabriel y salimos segundos.

-¿Y con Carlos Reutemann?

-Vino a ver unas carreras a Paraná cuando yo empezaba en la Copa Damas Nissan. Lo vi en el autódromo de Paraná, así que fui a saludarlo y me dice `ah si vos sos la entrerriana, la semana que viene estoy en Paraná y te quiero ver´. El en ese momento estaba en plena campaña para ser gobernador de Santa Fe. Nos vimos en Crespo, me llama y me dice que tenía que ir a Santa Fe, `vamos a Paraná juntos así me contas como te va, que estás haciendo´. Fue una gran oportunidad para estar con el número uno, que había corrido en Fórmula 1. Antes de subir al auto me dice que quería manejar el mío (un Mazda), porque decía que nunca había manejado uno. Nunca me imaginé poder estar en la ruta con él y manejando en la ruta. Fue algo inexplicable y extraordinario. Empezaba en una categoría de autos y me crucé a Reutemann.

La trayectoria

Claudia Viviana Godoy corrió los dos primeros años de la Copa de Damas Nissan. Luego cambiaron de marca y se comenzó con la Copa de Damas Corsa. Con Nissan eran suplemento de TC 2000 y con la Copa Corsa era suplemento del Turismo Carretera. También fue acompañante en autos de TC. “Se buscaba a las damas porque eran livianas y se corría con lastre. Ahí estuve de acompañante de Roberto Urretavizcaya, René Zanatta. Empecé con Diego Ponte, Roberto Del Bo, Guillermo Ortelli. Con Zanatta tuve un accidente en TC en Paraná, lo recuerdo mucho porque la puerta se hundió bastante de mi lado. Con el concordiense Diego Ponte debuté en el TC”.

La frase
“No tuve buena onda con el Gurí Martínez, pude ser acompañante de él en el TC porque en ese momento éramos los dos únicos entrerrianos corriendo a nivel nacional. Peor no hubo feeling”.


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