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19-10-2018 / Maquillaje profesional: una actividad que crece

Creatividad en la piel

Maquillar para lo que demande la ocasión requiere de recursos que van más allá de los cosméticos. Mirador Entre Ríos dialogó con dos maquilladoras entrerrianas que se destacan por buscar la perfección en sus realizaciones. Cynthia Pirola Guerrinieri es una artista plástica que se tienta con el Body Art hasta en su propio cuerpo. María Eugenia Paizal tiene 25 años de trayectoria y los luce en México, el país que eligió para vivir de su oficio.

Alejandra Erbetta
redaccion-er@miradorprovincial.com

Ambas “maquillistas”, como le gusta decir a Paizal, comenzaron a desarrollarse en este rubro en épocas muy distintas. Sin embargo, sus perfiles se conectan en el interés por lo artístico, en la dedicación puesta en jerarquizar las actividades que desempeñan, entre otros puntos que las sitúan en recorridos lejanos.

Mariu Paizal se fue rumbo a Buenos Aires y no paró de andar hasta encontrar lo que de verdad le gustaba hacer. Antes no había muchas opciones por estas orillas, las mejores posibilidades estaban a otra distancia.

En cambio, Cynthia Pirola Guerrinieri se quedó y se capacitó en Paraná. Estudiar artes visuales le abrió otro panorama: “Me permitió obtener algunas técnicas con las cuales fui incursionando en el cuerpo. Comencé sola en todo esto. Luego, con Bárbara Wolter, que hace unos años abrió una escuela, podría decir unas de las pocas exclusivas que hay acá solamente de maquillaje, obtuve más experiencia y también el honor de trabajar como docente por unos meses”, contó. “Ahora hay varios lugares para estudiar maquillaje, desde hace unos años es una gran salida laboral, está muy de moda”. Además, destacó que existen otras academias en la capital entrerriana, “como la de Viviana D’Arrigo que cuenta con un nivel de maquillaje artístico, Mary Madariaga y Viviana Marín, por ejemplo. También vi que se abrió un curso en la Universidad Popular”.

Salida laboral

– ¿Es una alternativa para abrirse camino en el ámbito laboral?

– Sí, lo es. Más que nada se ve en los adolescentes que terminan el colegio y aún no saben qué estudiar, son cursos cortos con una amplia salida laboral. Algunos los hacen como hobbies. Pero muchos trabajan de esto. Hace unos años el maquillaje es furor.

– ¿Te interesa ir por el lado del maquillaje artístico?

– Empecé haciendo maquillaje artístico hace ya casi siete años, sin experiencia previa. Cada vez me llamaba más la atención y veía que lo que hacía gustaba, así que iba tratando de buscar ideas nuevas. Comencé en cumpleaños de niños, fiestas y eventos. Hasta que decidí empezar a capacitarme ya que veía cosas nuevas y no tenía idea de cómo trabajarlas. Me gusta mucho todo lo que es FX (efectos especiales), heridas, quemaduras, me fascina mucho llegar al efecto de lo real. El “drag queen” es uno de mis preferidos también; la exageración de los rasgos, de las expresiones, jugar a ser otro.

– ¿Se trabaja más en el segundo tramo del año?

– Se acercan las fechas de más demandas para los dos planos tanto artístico como social. Con la Fiesta de Disfraces en Paraná siempre hay trabajo. Tenés los que te llaman porque te conocen de años anteriores y la gente que te busca porque te recomiendan. Hoy en día el maquillaje es un accesorio fundamental para el disfraz. Con un buen maquillaje ya están listos, no necesitan mucho más. Muchos quieren cosas originales, como personajes de series, de películas, así que buscan caracterizarse con el rostro. Para el maquillaje social se acerca también la temporada fuerte, se vienen las recepciones, despedidas y casamientos y ya están reservando turnos. Y, Halloween igual es una de las fiestas que se ha empezado a festejar y se implementa mucho el maquillaje.

– ¿Para efectos especiales qué tipo de materiales utilizas?

– Ocupo mucho el látex para hacer heridas, al trabajarlo con otros materiales se produce un efecto muy bueno, se adhiere a la piel. También uso sangre comestible de efecto muy real, son productos caros que no los compro acá, ya que no hay buena calidad ni variedad. Para lo demás ocupo el maquillaje artístico tanto líquido como cremoso, a eso les sumo un fijador. Y si piden algo más de fantasía agrego alguna piedra, pluma, purpurina o lo que el cliente pida.

En la escuela

– ¿Por qué llevaste esta propuesta a los adolescentes?

– Estaba dando un taller de convivencia y recreación en la escuela secundaria Bazán y Bustos, así que fui implementando y mostrándoles las distintas formas que hay de expresarse a los adolescentes, que no todo pasa por el celu y la compu. Les conté sobre los principios del body art y les pregunté si se copaban con la idea de realizar su propia experiencia. El fruto fue buenísimo, los chicos se entusiasmaron, investigaron y armaron sus propias producciones, seguido de un registro fotográfico que hicieron. Estaban fascinados sobre la idea de crear ellos mismos en los cuerpos de sus propios compañeros. Gustó mucho, así que se propuso en una jornada de escuela y familia. Los chicos pintaban a los profes y a los demás miembros de la institución.

Alternativas

Reparte sus días entre la ciudad de México (ex Distrito Federal) y El Sargento, Baja California, su hogar a orillas del mar. Después de una intensa jornada, en una charla vía Whatsapp, Mariu Paizal habló con MIRADOR ENTRE RÍOS sobre el “oficio noble” que eligió siendo muy joven. Con voz cálida y un sutil acento mexicano, consecuencia de los años que lleva por ahí, la paranaense confió que lo suyo no es quedarse quieta. Por su trayectoria, tiene un compendio de anécdotas y situaciones del mundo del espectáculo que casi nunca relata, “no soy una clavada (cholula) de los famosos”, afirma con la humildad que siempre la distingue.

Empezó su itinerario haciendo un curso de Mecánica Dental en Santa Fe, con el fin de especializarse se fue a vivir a Buenos Aires, y para mantenerse allí se desempeñó en varias actividades: “Un día estaba haciendo de extra en un capítulo de Amor Consecuencia en Polka y vi como trabajaban las maquilladoras, y dije ‘eso es lo que me gusta, eso es lo que voy hacer’. Empecé a investigar qué era el maquillaje. Me encontré con una variedad muy amplia. El maquillaje artístico, de teatro, de caracterización, de efectos especiales, el beauty (de belleza, más social) y otros estilos”. Según relató, realizó su primera formación en la escuela Espacio Buenos Aires “hace 25 años atrás, aproximadamente”. Posteriormente continuó su aprendizaje en el Teatro Colón junto José María Angelini; “era una eminencia en el maquillaje, ya falleció”. Igualmente, en el Centro Cultural Rojas asistió a un curso de caracterización, efectos especiales y un curso de máscaras.

Otros caminos

“Después me fui a España. Donde me movía hacía cursos relacionados con el maquillaje. Luego regresé a la Argentina para venirme al tiempo a México. Empecé a trabajar enseguida, apenas llegué”. De igual modo, mantiene la conexión amistosa y laboral con “muy buenas colegas maquilladoras en Argentina y en otros lugares. Nos pasamos tips, cada una tiene un conocimiento especial en cierto tipo de programas. Me dediqué más a la publicidad. Trabajo mucho con el maquillaje beauty.

– ¿Por qué lo elegiste?

– El beauty aparentemente es fácil. Pero no se trata de saber poner bien una base, un corrector o estudiar un poco la forma de la cara. Requiere de conocimientos de iluminación de cámaras de alta definición, para saber qué tipo de maquillaje poner en el rostro. Depende también del ámbito de filmación. No es lo mismo filmar con luz de día con algunos filtros, que filmar adentro de un foro con luz artificial, las luces blancas delatan. Hay que saber escoger los colores. Aparte es importante trabajar en equipo con vestuaristas, mantener la continuidad del maquillaje cuando se retoman las filmaciones, etcétera.

– ¿Cómo fuiste aprendiendo sobre las cámaras de alta definición?

– Me fui haciendo muy amiga de los fotógrafos, preguntándoles mucho sobre el tema de la iluminación en los diferentes escenarios. Ellos siempre me cuentan acerca de lo último que salió, que es lo que se viene en iluminación, cuáles son los filtros. Las cámaras que hoy se utilizan para hacer series y películas son demasiado perfectas, se ve el poro en la piel, se ve todo. Entonces, el maquillaje tiene que ser muy natural para que no se vea la plasta. Igual ya no se usan tantos los polvos con las cámaras de última generación. En general los productos ya se elaboran con otra tecnología, son más volátiles.

Salida laboral

– ¿Cuándo empezaste pensaste que podías llegar a vivir del maquillaje?

– En ese tiempo no era una salida laboral óptima. Ahora está de moda ser maquilladora. Alguien que tiene un poco de dinero puede comprarse un súper maletín con todo lo último. En esa época en Paraná, en Entre Ríos, no había escuelas de maquillaje que yo recuerde. Quizás había algunas escuelas, pero no la cantidad de opciones que hay ahora. Antes si decías que querías ser maquillista te miraban con cara rara, hasta te juzgaban por no estudiar una carrera universitaria. Sin embargo, es una gran profesión, tenés que tener mucho estudio para poder ser una buena maquillista. No es solamente ir a una tienda y comprarte las últimas cuatro bases de moda o saber cómo se ponen los brillos en la cara. Mi sobrina Martina también fue a estudiar a una escuela y sabe maquillar y súper bonito (dijo con orgullo). Se ve que se dan más maña las chicas ahora que antes, se meten en YouTube y empiezan a ver todos los vídeos de maquillaje, a ver cómo se puede hacer un smokey eyes (ojos esfumados). Con Internet, obviamente hay más información también.
Cuando estás en una filmación siempre hay algo extraño que te pueden pedir y tenés que tener conocimiento. No podés decir no sé hacerlo. Por eso ser buena maquillista significa resolver en medio de un set algo que no tenías ni idea de que te lo iban a pedir; eso te lo da la experiencia, por supuesto.

Valoración

– ¿Actualmente es una buena opción el maquillaje?

– Creo que hoy es una buena opción para trabajar, es una carrera, es una profesión que no se tiene que minimizar. Está muy bien pagada. Es un trabajo artístico, es hermoso para hacerlo con mucha pasión, se puede llegar muy lejos.

– ¿Cómo es el mercado laboral en México?

– Es muy rico. Acá se hacen muchas series y se mandan a otros lugares. México tiene muchas locaciones, aquí es posible fingir que estás en Rusia, o en Nueva York porque hay calles dan esa sensación. Se encuentran playas con arenas blancas y aguas verdes azuladas, con un clima ideal casi todo el año. Por eso, en parte, es un país muy elegido para las producciones. Principalmente, los costos son más accesibles para los extranjeros que vienen a rodar. Los técnicos son excelentes, la gente que trabaja detrás de cámara es muy buena, desde directores hasta fotógrafos, quienes se van a estudiar a Los Ángeles o a Londres y regresan muy capacitados.
Hoy por hoy, se trabaja mucho con las series en las plataformas de Internet, es la demanda. Por ejemplo, Televisa y TV Azteca han perdido poder, ellos mismos tienen que poner sus plataformas para competir con Netflix porque las novelas ya pasaron de moda. Ahora la onda es ver series, que es igual a ver una novela en un formato más pequeño, en pocos capítulos; como pasó con la serie de Luis Miguel, con las series de narcos. Igualmente, las películas mexicanas están teniendo mejor aceptación por el público.

En el medio se paga muy bien, es un trabajo súper noble. Pero es muy sacrificado a veces estar en temperatura bajo cero o temperaturas súper calientes, ir a firmar a Acapulco con 45 grados no está nada lindo.

– ¿Has trabajado más en maquillaje para publicidades que para films?

– Trabajé en la película Desierto, con Gael García Bernal; fue una semana muy difícil. Estábamos filmando en el medio del desierto sin una gota de sombra, mucho calor, una locación muy complicada, subir montañas, bajar, montañas, piedras, víboras, ciertos riesgos… Luego estuve en el film No se aceptan devoluciones, con Eugenio Derbez. Filmar en Acapulco puede ser muy divertido –o no– porque las temperaturas elevadas hacen correr el maquillaje, cuando se hace una caracterización se despega una nariz… y esas cosas no se deben notar en la pantalla.
La semana pasada trabajé con Diego Luna en un comercial, él dirigía y también actuaba. Ahora estoy trabajando con un cantante que se llama Carlos Rivera.

Experiencias

“El automaquillaje es difícil. Me lleva aproximadamente tres horas. Trabajo solo con el espejo, cuesta bastante”, contó la artista plástica que se utiliza como modelo. Por otra parte, compartió la experiencia de llevar el maquillaje a un Taller de Convivencia y Recreación que coordinó en la escuela Bazán y Bustos para un grupo de adolescentes entre 13 y 16 años. “De parte de la escuela había mucho interés en que el taller siga, por todo lo que les aportaba a los chicos, en tanto disciplina, recreación y también como una salida laboral para que ellos. Los veían tan entusiasmados en el espacio que se propusieron varios talleres más pero no se pudo llevar a cabo por el tema monetario”. En Facebook.com/cynthiaguerrinieri sube fotos y videos de sus realizaciones.

Entre la ciudad y el mar

“El ser maquillista me ha dado muchas satisfacciones. He viajado por el mundo y conocido gente maravillosa, escenografías majestuosas, lugares hermosos que nunca me hubiera imaginado conocer. Es un gran oficio. Sobre todo, pude confiar en mí misma a pesar de la de la poca fe que me tenían por no hacer una carrera universitaria. Desde los 18 años estoy esto. Tengo 43. Ahora también tengo ganas de hacer otras cosas. Estoy yéndome para otro lugar con el tema de la creatividad, para el lado de la pintura y la cerámica”, compartió Mariu Paizal con Mirador Entre Ríos. Se pueden ver sus creaciones en www.mariupaizal.com


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