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28-09-2018 / Mes del Maestro

La docencia, una vocación de servicio

Hernán Ariel Sian es docente de la Escuela N° 15 de Diamante y fue distinguido con el premio provincial Maestro Ilustre “Manuel Antequeda”, que reconoce la labor de los docentes entrerrianos. Su proyecto “Guardianes del Camino” recupera la esencia de la escuela para generar sentido de pertenencia e incrementar la matrícula.

José Prinsich
redaccion-er@miradorprovincial.com

Cinco de la tarde en la ciudad blanca. La serenidad se apodera de las calles, mientras los niños juegan a la pelota y los perros ladran los vehículos que pasan. A simple vista, pareciera un día normal en la rutina de los diamantinos, salvo para Hernán Ariel Sian, el docente de la Escuela N°15 “José Manuel Estrada” de Diamante que hace unos días atrás recibió el premio provincial Maestro Ilustre “Manuel Antequeda”.

“Esto fue una gran sorpresa”, agregó el educador radicado actualmente en Diamante. “La gran emoción llegó cuando la presidente del CGE y su equipo anunciaron el premio. Había proyectos muy interesantes, innovadores y ricos en cuanto a las presentaciones. Haber sido elegido con esto fue una distinción muy emocionante”, sostuvo.

Ariel, quien con un par de lágrimas en sus ojos les dedicó esta mención a sus padres, durante la entrega que tuvo lugar en la capital provincial en un marco de total alegría, reencuentros y muchas expectativas. El Salón del Consejo General de Educación fue el punto donde se congregaron los docentes entrerrianos representantes de los 17 departamentos, cada uno con un proyecto en particular.

Sobre la distinción que recibieron los docentes, el gobernador Gustavo Bordet dejó en claro que “tengo un profundo reconocimiento por ellos, no solo desde el rol que me toca como gobernador sino desde distintos roles, como hijo de docente rural que también como tantas otros docentes rurales se destacan y han quedado recuerdos imborrables de la infancia”.

En diálogo con Mirador Entre Ríos, Sian manifestó que “es la primera vez que puedo estar con un gobernador. Su mensaje fue simple pero llegó profundamente. En las pocas palabras que pude mantener con Bordet nos manifestó su intención de visitar la escuelita. Sería un placer para mí y para toda la comunidad”.

A los pocos días de recibir la mención, Ariel viajó a Buenos Aires donde se reunió con Alejandro Finocchiaro, ministro de Educación de la Nación, y Marta Irazábal de Landó, presidenta del
Consejo General de Educación. En la oportunidad le entregaron el premio nacional Maestro Ilustre. De la ceremonia también participó la vocal del CGE, Rita Nievas; la secretaria de Presidencia, Claudia Terra, familiares, compañeros y amigos.

Primeros pasos

Ariel está convencido de muchas cosas pero por sobre todo que “docente no se hace sino que se nace”. Su vida estuvo cargada de pequeñas señales que dieron cuenta de eso. Fue su tío docente quien lo incentivó a seguir el camino de la educación, que fue concretado gracias al apoyo constante de sus padres. Recibió el premio Manuel Antequeda, quien fuera el fundador de la Escuela Juan Bautista Alberdi donde Sian se formó como docente.

“Al principio, no fui con muchas ganas. Cuando terminé el secundario descubrí la vocación de poder ayudar y servir detrás de una profesión, detrás de proyectos e ideas”, recordó el amante de las ciencias y la lengua.

-¿Cuándo empezó a ejercer la docencia?

-En 1988 conseguí mi primer trabajo en las Islas del Ibicuy. Llegué a la Escuela N°16 “Lisandro de la Torre”. Era muy humilde y precaria, con un techo de zinc, piso de cemento roto y paredes de ladrillo. Estábamos en el medio de la soledad de las islas. En ese momento, teníamos unos 15 alumnos. Me acuerdo que tenía que dormir en el suelo porque no había nada. Era un galponcito con unos bancos. Ser el director de la escuela a los 20 años no era nada sencillo.

-¿Qué recuerdos tiene de ese lugar?

-Por las distancias, tenía que vivir en la escuelita. Esa era mi casa, mi lugar de trabajo y el lugar para recibir a quien me iba a visitar. En ese entonces, no había celulares ni modos de comunicarse como los de hoy. La verdad que pasé unos años hermosos y no me arrepiento de nada. Estoy orgulloso de haber hecho eso. Estuve 15 años en el paraje El Sauce. Me gustó el lugar y la gente me aceptó un montón. Soy un hombre de campo, por eso estoy acostumbrado a lo que venga.

Después, ya con una hija en brazos y con el anillo en el dedo anular, Ariel y su familia decidieron venirse más cerca de la ciudad para que ella pudiera estudiar. En el 2003, se fue al departamento Diamante donde desembarcó en la Escuela N°18 “3 de Febrero”. Ahí trabajaron mucho con la cooperadora y las familias.

En el 2012, el Maestro Ilustre se trasladó a Costa Grande donde se desempeñó en la Escuela N° 24. “Es una escuela de muchos años y que tiene trayectoria educativa. Ahí estuve como personal único, o sea que tenía trabajo para elegir, hacer y ofrecer. Me sentí muy acompañado, especialmente por la Junta de Gobierno con Jorge Menón a la cabeza”, enfatizó.

Cuatro años más tarde se presentó a un llamado a concurso para tomar un cargo en la Escuela N°15 “José Manuel Estrada”. Después de 37, Ariel volvió a la escuela que lo vio crecer pero esta vez como director.

-¿Cómo encontraste tu querida escuela?

-Estaba destruida ya que había pasado un tornado por ahí. Llegué sabiendo cómo estaba la situación de la escuela. La nostalgia me pudo y encaré el desafío de repararla. Encontré, a los poquitos días de empezar a trabajar, un equipo de docente espectacular, que tiene la vocación de querer hacer, mejorar y salir adelante por los chicos y por la gente.

-¿Qué trabajos se han realizado en el establecimiento?

-El año pasado pudimos pintarlo, arreglar cañerías, desagües que estaban rotos. Todo esto se hizo gestionando. Los caminos estaban intransitables para llegar. Nuestros chicos están caminando 5 kilómetros para ir a la escuela. En cuanto a la matrícula, primero tuvimos 8 alumnos. Pero eso varió a medida que generamos distintas cosas en la escuela. A su vez, recibimos el apoyo tanto de los padres como de los docentes de la casa. Actualmente, tenemos 27 alumnos.

-¿Cómo surge el proyecto “Guardianes del Camino”?

-Justamente por el estado de los caminos, los cuales estuvieron abandonados durante mucho tiempo. Quizás también porque la escuela estuvo cerrada y quedó sin ningún tipo de mantenimiento. La gente, lamentablemente, aprovechó para hacerlo basural desde chatarra y electrodomésticos en desuso, hasta materia orgánica. Con las maestras nos pusimos a armar un proyecto pensando en el mantenimiento del camino, por el que transitan los niños. Fuimos con los docentes y los alumnos hasta camino y ahí empezamos a recolectar basura con distintos elementos. Empezamos a hacer masetas, porta masetas.


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