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27-09-2018 / En Concordia

Para cuidar el ambiente, incentivan reciclar residuos electrónicos

Hasta fines de septiembre, los comercios y la secretaría de ambiente de Concordia trabajan en conjunto para lograr el descarte de aparatos averiados o en desuso. Hay puntos de recolección en lugares abiertos como en comercios. El fin, lograr reducir la contaminación de la ciudad.


Belén Fedullo

La campaña, que llevan adelante en el marco de las acciones de cuidado del ambiente, busca incentivar la recuperación y correcta disposición de materiales electrónicos y eléctricos en desuso, comprometiendo la participación de los vecinos. Además, contemplan que se lleve adelante con el acompañamiento de firmas comerciales e instituciones de la ciudad.

Según explicaron desde la secretaría de Ambiente de la municipalidad, la idea surgió hace algunos años y, desde entonces, han tenido campañas exitosas en cuanto a la respuesta de la gente y las cantidades recicladas. Además de los puntos verdes de recepción, que habilitan desde la repartición municipal, al menos seis comercios de venta de electrodomésticos adhieren a la medida y se suman como punto de recepción de los electrodomésticos que la gente ya no usa.

En diálogo con Mirador Entre Ríos, Martín Armanazqui, coordinador de la Unidad de Desarrollo Ambiental y Administración del Campo Abasto (Udaapa) contó: “Por el avance tecnológico y la sustitución periódica de los aparatos, a veces la persona acopia en su casa las computadoras, radios o demás que dejó de usar o los disponen de mala manera, entonces nosotros aprovechamos que tenemos una planta de residuos electrónicos que funciona todo el año y que recibe los aparatos en puntos limpios y las oficinas sustentables. A la vez profundizamos las campañas con algunos comercios adheridos, que son del rubro, que son puntos de recepción para intensificar durante las semanas este tipo de trabajo de recuperación”.

Sobre el trabajo en la ciudad con este tipo de campañas, indicó: “Desde la gestión anterior hay un lugar en la zona sur en donde se reciben los aparatos y esto lo continuamos en esta gestión, que a la vez habilitó más puntos de recepción, pero lo que hacemos en estas semanas es darle más profundidad y llegar a más personas. Este año la cantidad de elementos que hemos retirado de los distintos puntos limpios es impresionante, la gente se enteró, les llegó el mensaje, por eso estamos muy conformes”.

En 2012, desde la Dirección de Ambiente llevaron adelante la primera campaña. En aquella oportunidad, los ciudadanos vieron los avisos y llevaron residuos en grandes cantidades a los centros de recolección. “Ahora vemos una reducción, porque la gente tiene cierto hábito de ir llevando los residuos electrónicos a los lugares que sabe que están habilitados y no hay tanto acopio”, resaltó Armanazqui.

Aunque hace seis años la campaña está presente, las solicitudes de recolección siguen causando sorpresa en quienes trabajan para cuidar el ambiente. “Nos hemos encontrado con algunos casos que realmente nos sorprendieron, gente que tenía habitaciones llenas de aparatos que no utilizaba y, aunque pasan los años, los guarda, pensando en que algún día los volverá a utilizar, incluso algunos funcionan. Entonces aclaramos que esos artefactos pueden recuperarse y son donados a lugares que los necesiten, se trata de monitores, televisores antiguos, equipos de sonido”, ejemplificó el funcionario.

Proceso de reciclado

Durante los días de campaña, los electrodomésticos son recibidos en los puntos limpios, uno ubicado en calle Catamarca y Néstor Kirchner y otro en la plaza España, también en los locales comerciales adheridos.

“Lo que se hace luego de la recolección es trasladarlos a la planta de la zona sur, en donde los recibe una cooperativa de reciclado que observa en qué condiciones se encuentran los aparatos e intenta repararlos para ver si pueden entrar en el circuito de reutilización, ya que esa cooperativa trabaja con un fin social, solidario”, explicó el representante de la secretaría de Ambiente y especificó: “Por eso, en muchas ocasiones, han reparado los artefactos y los hemos llevado a algunas dependencias municipales, a hogares, comedores que lo necesitan”.

En el caso de que el aparato recibido no funcione y no se pueda volver a utilizar lo que hacen, según explican desde los centros de reciclaje, es desmantelarlos. Desarman el electrodoméstico para recuperar los materiales que tienen valor y las partes que quedan entran en el circuito del reciclado de residuos.

Durante los días de campaña, algunos “agentes verdes” explican a los vecinos qué artefactos son los que no se reciben en los puntos limpios. De esta manera, buscan lograr una concientización que sirva para que, en las próximas campañas, la gente ya sepa qué es lo que sí resulta reciclable.
“No recibimos pilas, no hay ninguna reglamentación nacional en cuanto a su tratamiento y disposición. Se que están trabajando en algunos prototipos en ciudades como La Plata, pero no hay nada concreto, y surgen ideas como las de obligar a las empresas que distribuyen las pilas a que se hagan cargo de los residuos, pero son solo bosquejos, así que avisamos a la gente que no traiga eso. Tampoco recibimos tubos fluorescentes ni transformadores, porque exigen otro tratamiento, entonces entran en la categoría de residuos peligrosos”, explicó Armanaqzui y aclaró que, en el caso de este tipo de elementos, indican a los ciudadanos que, en lugar de tirarlos a la basura, se acerquen a los centros y pidan indicaciones.

Para finalizar, desde la secretaría de Ambiente destacaron que esta campaña no es la única en la que encuentran la colaboración de los vecinos. Hace pocas semanas, implementaron un programa que se llama “La basura en su lugar”, por la que han incorporado nuevos camiones recolectores, horarios y frecuencias en la recolección y nuevos sistemas de volquetes laterales. Estas incorporaciones exigieron cambios de horarios y modos de disponer la basura por parte de los concordienses que, según indican quienes promueven el programa, han respondido de manera positiva.

“Los vecinos aprendieron y se formaron hábitos, eso demuestra que también se involucran y quieren ver mejor el espacio en dónde viven. Cuando empezamos había 80 microbasuralres y ahora hay 25, pero esto no es solo por las políticas sustentables, si no también por la colaboración de la gente, que junto con estas nuevas ideas aprende y se suma para tener la ciudad más limpia”, concluyó Armanazqui.


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