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21-05-2018 / Darío Sztajnszajber

“Acá se eligió que la economía dirija a la política”

El filósofo que logra sembrar profundos pensamientos en teatros llenos escribió un libro donde usa 11 frases para romper estructuras. Su agudeza también apunta al análisis directo de la actualidad y de los nuevos paradigmas sociales.

Susana Rueda
redaccion@miradorprovincial.com


El hombre de apellido impronunciable nunca deja de pensar. Provoca y sacude cerebros jóvenes buscando interrogantes y rebeldías contra verdades reveladas. Dice que es mentira la verdad, y llena teatros con la sorpresa de una vieja ciencia siempre vigente, pero poco usada. Darío Sztajnszajber admira al nuevo movimiento feminista, y dice que ha logrado resucitar la representatividad en un país donde la forma de hacer política se ha “espectacularizado”.

Hace 20 días generó enorme revuelo con su ponencia en el Congreso a favor de la ley de aborto, contraponiendo la metafísica a la política, que nunca podrán ponerse de acuerdo. Esta semana estuvo en Rosario firmando ejemplares de su nuevo libro, y habló con Mirador Provincial.

— El gobierno de Macri ha cambiado la forma de hacer política con un nuevo estilo de comunicación. El estilo “Durán Barba”. ¿Es un cambio de paradigma?
— El gobierno sabe muy bien manejar todas las herramientas de la espectacularización de la política. O sea, nada en su agua, de alguna manera maneja bien su código. Pero yo no creo que sea propio del gobierno, que sea el primero que se metió en esto. Yo creo que la política se ha espectacularizado. Y eso la vacía de su vocación originaria. Pero creo que cualquiera que quiera dar una contienda a este gobierno va a tener que, lamentablemente, coincidir en la utilización de sus herramientas, o se queda directamente afuera. Porque hoy la estructura del sistema de la política está atravesando por la lógica del marketing, del espectáculo. Por eso a mí me gusta la revuelta feminista, porque yo ahí entiendo que está haciendo una propuesta de manejarse desde ese lugar completamente anómalo que es la política tradicional. La revuelta feminista hace política de una manera distinta, o sea, no sólo está cuestionando el lugar hegemónico del varón, sino que está mostrando que se puede hacer política
de una manera diferente a la tradicional, que ya está en crisis.

— ¿La revuelta feminista actúa como un sacudón sobre la abulia de los argentinos? Hemos comenzado a despertar conciencia?
— Yo creo que sí, porque lo que tenés sino es seguir viendo programas de televisión donde se supone que los políticos debaten, y en realidad ocupan roles preguionados que son hasta divertidos en muchos puntos. Pero no me preocupa la presencia de los políticos en programas de televisión de entretenimientos, sino cómo esta lógica televisiva se volvió la lógica con la cual la política se hace hoy en día. Cuando vos ves en el Congreso a los diputados debatir o ves las declaraciones, están como repitiendo guiones televisivos, porque parece que ése es el formato en el que se terminó convirtiendo el hecho de hacer política. Frente a eso está esa abulia como decís vos, esa especie de descompromiso que genera. Porque para el ciudadano se trata como de ver un programa de chismes, y de la misma forma ocurre en Twitter. El feminismo es como que te reconcilia con una lucha que pasa por otro lado. Lo que ha logrado para mí es volver a ser representativo. El feminismo ha generado que la política vuelva a ser representativa, cuando justamente la gran crisis de la política tradicional es crisis de representación.

— Tuvo un gran impacto tu ponencia en el Congreso a favor de la despenalización del aborto, separando los argumentos metafísicos de los políticos.
— Yo soy muy respetuoso de las posiciones religiosas y metafísicas sobre lo que quieran pensar acerca del origen de la vida. Pero no resolvemos el problema acuciante que hoy existe en una realidad social efectiva. Entonces lo que me parece es que hay que poner entre paréntesis ese debate, y resolver políticamente el sufrimiento de una gran cantidad de personas que hoy padecen los abortos clandestinos, y después debatamos. Saquemos la ley del aborto y después debatamos metafísica.

— Si no sale la ley que legaliza el aborto, ¿es un retroceso o ya se ganó un espacio?
— Qué difícil. No, yo te diría que se gana si sale la ley porque hay una situación de injusticia originaria que habría que invertir. Yo vuelvo a decir que para mí es fundamental que en su vida privada cada uno decida sobre el aborto como quiera, pero de lo que se debe partir es de la posibilidad de que cada uno decida. Y entonces, me parece que hay una situación de injusticia primaria de la que partimos, con lo cual si la ley no sale, habremos ganado en conciencia. Se habrá difundido el debate, pero sigue habiendo ciudadanos “de segunda”, que son las mujeres que no deciden sobre sus cuerpos. Entonces, se gana en la medida en que la ley se vuelva realmente universal y que todos tengamos los mismos derechos que hoy no tenemos.

De calesitas y espirales
— Con respecto a las últimas medidas del gobierno, sobre todo apuntando al acuerdo con el FMI, hay varios análisis que sugieren que en la Argentina se repiten los ciclos, como en una calesita. ¿Como lo ves?

— Sí, hay algo de eso. Siempre vemos que hay ciclos que se van repitiendo y que exceden a la Argentina. Uno va viendo comportamientos en términos más regionales. La crisis o la derrota de los partidos que gobernaron muchos países latinoamericanos con una política más popular atravesó a todos, no es propio de la Argentina. Marx diría que son ciclos típicos del capitalismo no que se van de algún modo plasmando. Así que no sé si es una calesita o un espiral, porque me parece que se van produciendo etapas distintas. Yo no creo que el neoliberalismo de los ’90 hoy está retornando tal como era.

— ¿Evolucionamos?
— No hablaría de evolución ni de involución. Es una situación absolutamente diferente. Muy diferente de los ’70, dónde emerge el neoliberalismo en el marco de la dictadura militar; muy diferente a un neoliberalismo pensado desde un gobierno popular como fue el gobierno de Menem que fue un gobierno peronista, y muy distinto la aparición ahora esta nueva cultura política que, aparte, es hija de toda una serie de herramientas tecnológicas que marcan un cambio en el mundo. La tecnología cambia la realidad, no es algo de lo que podemos prescindir como para decir que hay mismo modelo, que se repite siempre igual.
Después sí, a grandes rasgos hay posiciones de derecha o de izquierda. Yo no creo que sean nomenclaturas perimidas, es al revés: lo que hacen esas categorías de derecha o izquierda es resignificarse todo el tiempo a la luz de los cambios que se van produciendo. Pero hoy no se puede pensar la política por afuera de las redes sociales, no se puede pensar lo público por fuera de ahí. Entonces me parece que hay que estar todo el tiempo siendo creativos en las categorías teóricas con las que pensamos lo político.

Economía o política
— Vos hablás de las verdades instaladas que hay que romper, y abrir los interrogantes, como proponías en “Mentira la verdad” (ciclo televisivo en Canal Encuentro). En los últimos días hay una frase instalada en los referentes del gobierno nacional para explicar las medidas económicas: “Gastamos durante años más de lo que teníamos”.

— Hay un tema para mí de racionalidad pública . El tema es cómo pensás cuál debe ser el rol del Estado, ¿lo pensás con cabeza de gerente de una empresa o lo pensás con la cabeza de la política? Si la economía se vuelve como racionalidad, la clave de esta organización y decisión es del Estado, en ese momento ya no tenemos más Estado: tenemos una empresa de la que todos somos sus empleados. Esa es una decisión de fondo. Cuando uno elige modelos políticos, elige qué prioriza: si la política dirigiendo la economía o la economía dirigiendo la política. En este país, se eligió en la última elección que la economía dirija la
política. Uno puede decir: “La gente no voto a eso”; “la gente votó en contra de Cristina”; “la gente votó por otra causa”. Puede ser. Un voto no es unilineal. Pero bueno, estamos a tiempo de darnos cuenta que detrás de lo que uno vota viene también otra cosa. Muchos habrán votado también contra la gestión anterior, pero habilitaron la instalación de este modelo económico. Y bueno, lo mejor que tiene la democracia es que cada dos años podés volver a votar, y si sentís que tu voto tuvo una intención que al final fue otra, volvés a votar y de otra manera.

— Pero alguno podría decir que priorizando la política sobre la economía tampoco nos fue muy bien...

— Lo que habría que discutir ahí es modelo versus gestión. ¿No nos fue muy bien con qué, con el modelo o con quienes ejecutaron el modelo? Porque a mí lo que me da miedo es que cometamos el error que, como señala la filosofía, “no hay que tirar el agua sucia de la bañera con el bebé adentro”. Vos estás en contra de una gestión y decís: “Lo que está mal es el modelo”. No, hay que diferenciar una cosa de otra. Ojalá vuelva un modelo donde la política dirija la economía y se lo haga como se debe.

La filosofía que sabemos todos

Darío Sztajnszajber (o Darío Z, como se lo conoce) escribió un libro con una estructura poco común, usando máximas de filósofos históricos que muchos conocemos, pero no analizamos. Y el objetivo es “desarmarlas” usando una novela como hilván y la violencia social y política como contexto. Se llama “Filosofía en 11 frases”.

“Las frases de la filosofía son muy reconocidas. Todo el mundo conoce dos o tres frases de filosofía, entonces me parece que es una buena invitación a partir de ese conocimiento previo para después no quedarte con la frase sino empezar a profundizar todo lo que la frase abre. Como la de Nietzsche, ‘Dios ha muerto’, es tremenda y uno se puede quedar con eso o pensar si es posible que Dios muera. Porque si muere, no es Dios. Empezás a movilizar un poco la mente y la frase termina siendo un disparador para que después hagas una reflexión más profunda. Y eso va enlazado con una novela”, explicó.

“A mí en general me gusta esto que hacemos de la divulgación filosófica asociada con otro género, por ejemplo con la música, como en ‘Desencajados’ (espectáculo filosófico con canciones presentado el año pasado). En este caso, lo asocio con la ficción, y escribí una novela que habla de la violencia política en una Argentina posible donde se está como gestando el próximo golpe de Estado. En el marco de esa novela, voy utilizando esta ficción para que las frases se expliquen. Por ahora elegí las frases que más me interpelan. Como la de Aristóteles con respecto a los amigos: ‘Oh amigos, no hay amigos’, o la de San Agustín: ‘Ama y haz lo que quieras’, que es una frase que hago explotar. Más allá del pensamiento cristiano porque es una inspiración para hablar del amor. Esto de que si amás a alguien, todo lo que viene después no importa o puede ser de cualquier modo porque el amor todo lo justifica”. “San Agustín escribe para justificar por qué está bien que un padre le pegue a un hijo. No mucha gente sabe eso, y es por eso que la analizamos y terminamos explicando por qué es más importante en el amor dar que recibir”, cierra el filósofo.




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